Estudio y recuperación de la flora espontánea del área central del Raso de la Estrella
Síntesis conceptual
El proyecto está financiado a través de los Planes de Sostenibilidad Turística en Destino, que forman parte de los Planes Territoriales de la Comunidad de Madrid de los años 2021, 2022 y 2023, financiados por la Unión Europea, a través de los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia
Síntesis Conceptual
Dentro del “Proyecto de Recuperación del Trazado de Francisco Sabatini. Conexión peatonal entre el Palacio Real y la Estación de Ferrocarril”, se plantean actuaciones de protección de la naturaleza, biodiversidad y patrimonio natural, centradas en el conocimiento ecológico, florístico y paisajístico del ámbito, y orientadas a la protección, puesta en valor y gestión futura de la vegetación espontánea.
Mediante un Estudio Previo a la ejecución de las obras, se analizó la flora actual y la vegetación potencial para caracterizar el valor ecológico del emplazamiento, identificar las especies que surgen de forma espontánea y comprender la dinámica natural de la vegetación como base para una intervención paisajística respetuosa, diferenciándose un ámbito vinculado a la playa de vías en el entorno de la estación, de otro caracterizado por condiciones de pradera húmeda.
El Estudio se articuló en torno a los siguientes elementos:
- Identificación de las series de vegetación y de sus posibles etapas evolutivas.
- Caracterización ecológica y paisajística de las comunidades vegetales existentes.
- Reconocimiento del papel de la flora espontánea en el incremento de la biodiversidad.
- Detección de los valores ambientales que requieren protección durante la ejecución del proyecto.
A partir del diagnóstico derivado del Estudio se plantea una intervención paisajística que pone en valor la vegetación espontánea, las especies ruderales y arvenses, y los espacios de evolución natural, cuyo objetivo no es sustituir estas comunidades, sino protegerlas, interpretarlas y gestionarlas adecuadamente.
En este sentido, se subraya que cuidar la naturaleza espontánea no equivale a abandonarla: implica conocer sus procesos, limitar las perturbaciones innecesarias, favorecer su evolución y establecer una gestión precisa, capaz de conservar su biodiversidad sin borrar su carácter propio.
Objetivos
Los objetivos de la Actuación de protección de la biodiversidad dentro del “Proyecto de Recuperación del Trazado de Francisco Sabatini. Conexión peatonal entre el Palacio Real y la Estación de Ferrocarril”, son los siguientes:
- Puesta en valor paisajístico de la vegetación espontánea.
- Protección de las comunidades vegetales durante el periodo de ejecución.
- Integración de las áreas de flora espontánea dentro del conjunto del proyecto.
- Definición de criterios de gestión compatibles con la dinámica natural.
Con la identificación de la composición de las comunidades, su valor ecológico, su evolución y sus cualidades estéticas, la intervención paisajística incorpora estas áreas de “tercer paisaje”, habitualmente poco comprendidas e incluso denostadas. Se trata de lugares sin nombre, sin usos definidos y, en muchos casos, olvidados por buena parte de las administraciones y de la ciudadanía. Muchos de ellos aparecen en los límites de la ciudad, en espacios intermedios donde la presión humana disminuye y la vegetación espontánea encuentra una oportunidad para desarrollarse.
Se ponen en valor las especies comunes, invisibles e ignoradas por buena parte de la ciudadanía y, en ocasiones, también por la ciencia aplicada al paisaje urbano. Estas hierbas cumplen una función ecológica esencial: reparan las heridas del territorio, inician procesos de regeneración vegetal y favorecen una recuperación progresiva de la biodiversidad natural.
Paisajes incomprendidos
En estos lugares surge lentamente una naturaleza incipiente. El tiempo, la reducción de intervenciones innecesarias y una gestión cuidadosa permiten que la vegetación se consolide como germen de nuevas comunidades vegetales. Todo terreno que el ser humano deja de someter a usos intensivos se convierte con rapidez en un lugar de acogida para la flora y la fauna.
La presencia de este rico elenco de especies vegetales incrementa de forma clara la biodiversidad. Alrededor de estas hierbas espontáneas aparecen numerosos insectos polinizadores, actualmente en preocupante declive a escala mundial. Su presencia favorece, a su vez, la aparición de otros pequeños vertebrados, como reptiles, anfibios y aves. A estos valores ecológicos se suman las cualidades estéticas de estas comunidades herbáceas, visibles en sus floraciones, colores y cambios estacionales.
Todo ello ocurre, de modo singular, en un lugar alterado por la intervención humana: las antiguas vías de ferrocarril actualmente en desuso. Precisamente por ello adquiere un especial interés. No se trata de una naturaleza intacta, sino de una naturaleza que emerge en un espacio transformado y que demuestra la capacidad de recuperación de los sistemas vivos cuando existe una gestión que protege sus procesos.
Ámbito
La actuación se desarrolla en dos áreas diferenciadas: la playa de vías y la pradera húmeda.
Playa de vías
Corresponde al entorno de las antiguas vías de ferrocarril. El Estudio Previo incluye el inventario y análisis de la composición florística vinculada a este espacio, donde aparece una comunidad vegetal con rasgos propios, adaptada a las condiciones específicas de los ámbitos ferroviarios.
La flora espontánea expresa aquí distintas formas de adaptación a ecosistemas urbano-industriales con diferentes niveles de perturbación antrópica. Aunque en apariencia presentan altos niveles de degradación, estos espacios desempeñan un papel ecológico relevante: la combinación de suelos alterados, gravas, zonas compactadas, márgenes poco intervenidos y discontinuidad en el uso favorece la aparición de especies ruderales, arvenses y pioneras.
El estudio de la flora ligada a los entornos ferroviarios reafirma el valor de estos hábitats como refugios de biodiversidad. Su importancia no reside únicamente en la presencia de especies singulares, sino también en la diversidad funcional de las comunidades que albergan. Estas plantas colonizan espacios difíciles, estabilizan suelos, atraen insectos, generan alimento y refugio para fauna auxiliar y abren procesos de sucesión vegetal.
La actuación se centra en la conservación del carácter espontáneo, sin convertir el cuidado en una domesticación excesiva del paisaje. La gestión debe evitar tanto el abandono real como la eliminación indiscriminada de la vegetación. Cuidar este espacio significa proteger su dinámica, controlar únicamente aquello que compromete la seguridad, la accesibilidad o el equilibrio ecológico, y permitir que la flora espontánea siga incrementando la biodiversidad del conjunto.
Pradera húmeda
Se trata de un área con capacidad para absorber una cantidad significativa de agua. Así lo indica la presencia, en algunas zonas marginales y puntos deprimidos, de especies como el carrizo (Phragmites australis), el taray (Tamarix sp.) y el negrillo (Ulmus minor), que señalan la existencia de un nivel freático superficial. Asimismo, la aparición de algunas de estas especies refleja la presencia de un suelo moderadamente salino y básico, como confirman los análisis edafológicos.
Durante la época estival, esta pradera se reseca con rapidez con los primeros calores. En estas condiciones, los árboles y otras especies leñosas encuentran serias dificultades para establecerse. La humedad inicial del suelo, pesado y poco aireado, dificulta el crecimiento radicular. Cuando llega la sequía, estos mismos suelos se resecan en exceso y presentan fuertes contracciones, lo que afecta al desarrollo de las raíces e impide el asentamiento estable de numerosas especies leñosas.
Esta formación responde a procesos de degradación de la olmeda en ombroclimas secos. Se asienta sobre suelos profundos, de sustrato arcilloso o limoso, cuya capacidad de retención de humedad compensa parcialmente la aridez ambiental, incluso al comienzo del estío. La pradera, formada por especies herbáceas de considerable envergadura, presenta un notable valor paisajístico y constituye una isla de biodiversidad dentro del conjunto.
La actuación considera prioritaria su conservación. La intervención debe ser limitada, selectiva y compatible con la dinámica propia del lugar. La gestión de esta pradera no debe interpretarse como abandono, sino como una forma activa de cuidado: se protege lo que ya existe, se controla la presión de uso y se permite que la comunidad vegetal evolucione según sus propios ritmos. Esta estrategia resulta esencial para que la pradera mantenga su función ecológica, incremente la biodiversidad y refuerce su valor paisajístico.
En suma, la Actuación reconoce en la vegetación espontánea propia de cada ámbito una forma discreta pero esencial de patrimonio natural que construye un paisaje edificante. Cuidarla significa asumir su carácter, aceptar sus ritmos, comprender sus procesos y hacer visible el valor ecológico que ya estaba presente en el lugar.
Financiación
Fondos europeos NextGenerationEU
El proyecto está financiado a través de los Planes de Sostenibilidad Turística en Destino, que forman parte de los Planes Territoriales de la Comunidad de Madrid de los años 2021, 2022 y 2023, financiados por la Unión Europea, a través de los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia.
La inversión global asciende aproximadamente a 3 millones de euros, lo que ha permitido abordar la actuación de forma integral.
Entidades participantes:
- Unión Europea – NextGenerationEU
- Gobierno de España
- Ministerio de Industria y Turismo
- Comunidad de Madrid
- Ayuntamiento de Aranjuez